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Guía práctica para prevenir el bruxismo: no dejes que los malos hábitos arruinen tu ortodoncia

Comenzar un tratamiento de ortodoncia es una decisión que transforma sonrisas… y también rutinas.

No solo implica llevar brackets o alineadores, sino adaptar ciertos hábitos para proteger tu boca y asegurar que los resultados sean duraderos.

Entre los comportamientos que más pueden afectar al tratamiento se encuentra el bruxismo, un problema tan común como desconocido, que puede desgastar los dientes, moverlos o generar molestias articulares.

En este post te contamos cómo identificarlo a tiempo, qué hacer si aparece y qué otros hábitos conviene controlar mientras lleves tus alineadores o brackets.

 

¿Qué es el bruxismo y por qué importa durante la ortodoncia?

El bruxismo es el hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes, generalmente durante la noche, aunque algunas personas también lo hacen cuando están concentradas, estresadas o en momentos de tensión. 

A simple vista puede parecer inofensivo, pero provoca fuerzas intensas que afectan directamente a los dientes, los músculos y la articulación temporomandibular (ATM).

Durante un tratamiento de ortodoncia, los dientes ya están sometidos a fuerzas controladas para moverse. Si a esto se suma un bruxismo no tratado, el proceso puede complicarse:

  • Se pueden aflojar los brackets o despegar los alineadores.
  • El diente puede desplazarse del lugar previsto.
  • Aumenta el riesgo de sensibilidad o dolor mandibular.
  • El tratamiento puede prolongarse más tiempo del necesario.

 

Por eso, detectarlo a tiempo es fundamental para no comprometer los resultados finales.

 

Señales para detectar el bruxismo (aunque no te des cuenta)

Mucha gente no sabe que rechina los dientes porque ocurre mientras duerme. Sin embargo, el cuerpo deja pistas claras. Algunas de las señales más habituales son:

  • Dolor al despertar en las sienes, mejillas o mandíbula.
  • Sensación de mandíbula rígida o dificultad al abrir mucho la boca.
  • Ruidos nocturnos, avisados por otra persona.
  • Desgaste o fisuras leves en los dientes.
  • Mordidas internas en mejillas o labios por tensión.
  • Alineadores que se marcan o deforman más de lo habitual.
  • Brackets sueltos o arcos desplazados sin una causa evidente.

 

Si notas uno o varios de estos signos, es buena idea acudir a la clínica y comentárselo a tu especialista durante tu revisión de ortodoncia. Cuanto antes se identifique, mejor.

 

Cómo prevenir y controlar el bruxismo durante tu ortodoncia

La buena noticia es que existen estrategias muy eficaces para evitar que el bruxismo afecte al movimiento dental. Estas son algunas de las más recomendadas por especialistas:

 

1. Controlar el estrés del día a día

El estrés es uno de los detonantes más frecuentes del bruxismo. Integrar hábitos como ejercicio moderado, respiración profunda, meditación o pausas activas puede ayudar a reducir la tensión acumulada. Incluso 5 minutos diarios de relajación pueden marcar la diferencia.

 

2. Evitar estimulantes antes de dormir


Café, té, bebidas energéticas o alcohol pueden aumentar la actividad muscular nocturna. Reducir su consumo, especialmente por la tarde, ayuda a que la mandíbula se relaje durante el sueño.

 

3. Usar férulas de descarga cuando el odontólogo lo indique


En algunos casos, el ortodoncista puede recomendar una férula de descarga nocturna adaptada al tratamiento. Su función es absorber parte de la fuerza del rechinamiento y proteger dientes, brackets o alineadores. No todos los pacientes la necesitan, pero cuando está indicada, es muy eficaz.

 

4. Corregir hábitos perjudiciales


Además del bruxismo, otros comportamientos pueden interferir con el tratamiento ortodóncico:

  • Morder bolígrafos, uñas o hielo.
  • Apretar los dientes como gesto habitual.
  • Masticar alimentos muy duros (frutos secos enteros, turrones, caramelos).
  • Mantener la mandíbula en tensión durante el día sin darse cuenta.
  • Ser consciente de estos hábitos y corregirlos puede acelerar tu tratamiento y evitar urgencias.

 

5. Masajes y ejercicios mandibulares

Los maseteros —los músculos responsables de masticar— trabajan en exceso en personas con bruxismo. Realizar estiramientos suaves o masajes circulares ayuda a relajarlos. El ortodoncista puede enseñarte ejercicios sencillos que alivian la tensión.

 

¿Y si ya tengo bruxismo antes de empezar la ortodoncia?

 

No es un impedimento para iniciar el tratamiento. De hecho, muchas veces la ortodoncia mejora los síntomas, porque al corregir la mordida, los músculos trabajan de forma más equilibrada.

El abordaje habitual es:

  • Evaluar el nivel de bruxismo (leve, moderado o severo).
  • Aplicar medidas de protección, como férula si es necesario.
  • Adaptar el plan de ortodoncia para minimizar molestias y controlar el movimiento de los dientes.
  • Revisar la evolución en cada visita para ajustar lo necesario.

 

La clave está en un seguimiento personalizado.

 

La ortodoncia no solo corrige la posición de los dientes, también es una oportunidad para mejorar tus hábitos y proteger tu salud oral a largo plazo. Controlar el bruxismo y evitar conductas perjudiciales te permitirá avanzar más rápido, reducir molestias y garantizar que el resultado final —una sonrisa alineada y funcional— se mantenga durante muchos años.

 

Si sospechas que puedes apretar los dientes, o quieres saber cómo prevenirlo durante tu tratamiento, podemos ayudarte a controlar estos hábitos y acompañarte en cada paso de tu ortodoncia.

Dra. Natalia García

La doctora Natalia García es Máster en Implantología y Endodoncia. Como directora en clínica OROA de ambos departamentos, su principal función es coordinar y planificar todos los tratamientos relacionados con estas áreas, desde la colación de implantes, cirugías, prótesis, restauraciones o tratamientos que impliquen endodoncias.

Licenciada en Odontología por la Universidad Alfonso X el Sabio, con Máster Universitario tanto en Endodoncia como en Implantología y Prótesis por la Universidad Alfonso X el Sabio.

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